Durante ocho años, mi cámara ha habitado el lateral del escenario, ese espacio invisible donde la técnica se funde con el instinto. Esta colección es el resultado de un ciclo de observación constante: desde el rigor del ensayo hasta el vértigo del contraluz. Aquí, tras bambalinas, la danza no es solo espectáculo; es el rastro del esfuerzo, la anatomía de la espera y el gesto humano que precede al vuelo. Ocho años capturando lo que el público no ve, y el cuerpo no olvida.
Back to Top